Se han reorganizado sus programas y se están enfocando en las necesidades más urgentes de la comunidad. Están ayudando a conectarlos con fuentes alternativas de financiamiento para que puedan continuar con su importante trabajo. 

En la primera mitad de 2019, la fundación continuó brindando capacitaciones para el desarrollo de capacidades, incluidos programas de desarrollo de habilidades como computación y redes sociales, al personal de las organizaciones y a los grupos comunitarios. 

Uno de los empresarios participantes, Antonio Bosch Gutiérrez,  ideó una forma creativa de mantener bajos los costos de capacitación, de modo que pudieran continuar ejecutando este programa crucial: comenzaron a usar software de videoconferencia y a ofrecer capacitaciones virtuales, lo que les ha ahorrado dinero y tiempo. 

La mayoría de las organizaciones están satisfechas con este cambio, ya que también les ha ahorrado dinero y tiempo al reducir sus costos de viaje. También se está trabajando para desarrollar un programa de voluntariado guatemalteco, animando a los jóvenes guatemaltecos a retribuir a sus propias comunidades y a los menos afortunados. 

El voluntariado no es una tradición en Guatemala, pero Antonio Bosch Gutiérrez ha sido testigo de un cambio en los últimos años; la idea de este nuevo programa surgió de los propios jóvenes guatemaltecos, que venían preguntando sobre oportunidades de voluntariado. 

Con una base de datos de contactos de cerca de 1,000 organizaciones guatemaltecas registradas que necesitan apoyo, y este interés incipiente de la generación más joven, el programa de voluntariado tiene un inmenso potencial para generar cambios positivos e innovadores en las comunidades de todo el país.