La generación millennial y centennial está redefiniendo las finanzas personales. Los jóvenes que invierten no ahorran como sus padres, no confían en los mismos instrumentos y, sobre todo, empezaron más temprano. Pero, ¿qué dicen realmente los números?
Lo que revelan las estadísticas recientes
Según datos de la Encuesta Global de Inversores de Charles Schwab (2023), el 66% de los inversores menores de 35 años comenzó a invertir antes de los 21 años, una cifra que duplica a la generación anterior. El acceso a plataformas digitales y la gamificación de las finanzas aceleró este proceso de forma notable.
En América Latina, el panorama también cambió. Un informe de COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL) indica que la adopción de servicios fintech entre jóvenes de 18 a 35 años creció un 43% entre 2020 y 2023, impulsada en gran parte por la pandemia, que forzó la digitalización financiera.
¿Qué instrumentos prefieren los jóvenes latinoamericanos?
Los datos muestran preferencias claras:
- Criptomonedas: el 35% de los jóvenes inversores en la región las incluye como parte de su portafolio, según Statista (2023).
- Fondos indexados y ETF: en crecimiento sostenido, especialmente entre quienes tienen acceso a plataformas internacionales.
- Plataformas de microinversión: apps como Flink, Ualá o InvertirOnline atraen a perfiles que empiezan con montos mínimos.
Indización: la estrategia que los jóvenes están descubriendo

Uno de los conceptos que más ha ganado terreno entre los inversores jóvenes es precisamente la indización, es decir, la estrategia de replicar el comportamiento de un índice del mercado (como el S&P 500 o el MSCI Emerging Markets) en lugar de intentar superarlo eligiendo acciones individuales.
¿Por qué les atrae tanto? Tres razones concretas:
1. Costos bajos
Los fondos de indización tienen comisiones significativamente menores que los fondos activos. Para un inversor que empieza con poco capital, esto marca una diferencia real en el largo plazo.
2. Diversificación automática
Al replicar un índice, se invierte en decenas o cientos de activos simultáneamente. Sin necesidad de análisis profundo ni experiencia avanzada.
3. Evidencia histórica favorable
Estudios de Vanguard y Morningstar muestran consistentemente que la mayoría de los fondos activos no logra superar al índice de referencia en períodos superiores a 10 años. Los jóvenes, que tienen tiempo a su favor, encuentran en la indización una solución lógica y eficiente.
El perfil del joven inversor sudamericano: datos clave
Un estudio de Fitch Ratings sobre mercados emergentes (2023) destaca algunas tendencias específicas para la región:
- El 70% de los nuevos inversores retail en países como Colombia, Chile y Perú son menores de 35 años.
- El ticket promedio de entrada es de USD 50 a USD 200, muy por debajo de lo que requería la banca tradicional.
- La educación financiera autogestionada a través de YouTube, podcasts y redes sociales es la principal fuente de información para el 58% de este segmento.
La brecha de género persiste
A pesar del avance, los datos muestran que solo el 32% de las inversoras latinoamericanas menores de 35 años participa activamente en mercados financieros, frente al 51% de sus pares masculinos. Cerrar esta brecha representa tanto un desafío social como una oportunidad de mercado.
¿Qué frena a los que aún no invierten?
Según una encuesta de Deloitte Latinoamérica (2022), las principales barreras declaradas son:
- Falta de dinero disponible (47%)
- Desconfianza en el sistema financiero (31%)
- No saber por dónde empezar (29%)
El dato más relevante: el 68% de los jóvenes que no invierte afirma que sí lo haría si contara con orientación clara y acceso a productos simples.
Los jóvenes no le temen a la inversión. Le temen a la complejidad. Cuando los instrumentos son accesibles, los costos son bajos y la información es clara como ocurre con la indización o los ETF, la adopción crece de forma natural. Sudamérica está viviendo ese momento ahora mismo.